13 de marzo de 2016

Cine vs. Series


Todos sabemos que el cine fue primero y que después le siguieron los demás formatos televisivos. El cine ha tenido mucho recorrido, desde que los hermanos Lumière crearan en 1895 sus primeras escenas, desde que en 1927 surgiera la primera película con sonido hasta hoy en día, donde reinventar las historias reales y los efectos visuales le han comido el protagonismo a los guiones.

Lo que consiguió el cine es que la gente sintiese ganas de disfrutar de la experiencia cinematográfica en compañía, un lugar de reunión. Antes la gente iba a las salas de cine porque no había otra forma de ver películas, era la novedad; ese factor no cambió hasta el VHS, si ya podías tener las películas en cinta de vídeo por qué ir al cine; después el DVD revolucionó la forma de ofrecer películas a la gente y con ello la facilidad de grabar films.

Este formato, a mi parecer, fue un punto de inflexión a la hora de consumir cine, ya no era un evento social si no que la preferencia era poder ver películas a placer para disfrute personal. Ahora las tecnologías han facilitado el consumo de 'lo gratis' y eso ha sido un punto, o varios, negativo en las carteleras. La gente prefiere sentarse en el sillón de casa y disfrutar en solitario de cualquier película. Eso sí, aún quedan los grandes aficionados, los que le rinden culto al verdadero, cine que prefieren la pantalla grande, para mí eso es perpetuar la cultura del largometraje.

Pero dejando a un lado la historia del cine, sus formatos y sus formas de visionado, hay que hablar de otro de los verdaderos cambios en cuanto al consumo audiovisual. Hoy por hoy es un hecho que las series le han comido terreno a las películas, y por ende al cine. La sociedad se ha transformado a 'seriefaga', consumir series puede calificarse hoy en día de moda o de realidad, realidad en cuanto a los gustos sociales. La gente prefiere decantarse por una historia que tiene tres temporadas y diez capítulos en cada una de ellas que por una historia que acaba en dos horas. Pero, ¿por qué?

Una de las razones es que puedes disfrutarlas en casa, primero la TV las incluyó en su programación y su producción se fue multiplicando, hasta que hoy en día hay tantas series que ver que son incontables. Hay diferentes categorías, puedes escogerlas a tu gusto, puedes verlas en el ordenador o en las diferentes plataformas que hoy existen (Netflix, Movistar TV...) y eso es tenerlas al alcance de la mano. La gente prefiere la comodidad, pero yo voy más allá. Yo, consumidora nata de las mismas, he de decir que tengo un dilema. Las películas siempre serán obras de arte, grandes directores como Hitchcock, Tarantino, Scorsese, Woody Allen, el gran Orson Welles, Spielberg... mentes maravillosas que han creado guiones que son tomados de obras de arte.

¿Qué te ofrecen las series? Profundidad. Las películas tienen un principio y un fin, en mitad de una historia casi siempre porque dos horas no dan tiempo a desarrollar demasiado (a no ser que nos refiramos a una saga, véase Star Wars, Harry Potter o The hunger Games). Una serie también comienza en mitad de una historia, pero tiene un desarrollo, un progreso en el que los personajes evolucionan, te enamoran, te hacen odiarles, tiene fondo. Varias historias paralelas que luego terminan por encontrar desenlace, enganche. Eso es lo que ha ganado a las películas, eso es lo que vence al cine, el poder engancharte a una serie, seguirla, identificarte. Todavía le queda mucho recorrido, el fanatismo por consumir series apenas tiene unos años de recorrido y no ha hecho más que empezar. Siempre perdurarán los 'cinéfagos', pero se multiplicarán los 'seriéfagos'.
 
Series 2

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